DEL EDICTO DE MILÁN A GREGORIO MAGNO.

DE RELIGIÓN TOLERADA A RELIGIÓN OFICIAL.


La Cristiandad estaba cambiando, para conformarse con la opinión pública. En el siglo segundo la Iglesia había adquirido los elementos de organización eclesiástica; en el tercero creó una estructura intelectual y filosófica; y en el cuarto,especialmente en la última mitad del siglo, levantó una personalidad pública impresionante y dramática: comenzó a pensar y a actuar como una Iglesia estatal. Esta política tomó forma -casi conscient emente- por la necesidad de superar al paganismo, después del fracaso del intento de revivirlo, llevado a cabo por Julián, durante el pontificado de Dámaso, Obispo de Roma, 366-84. Su propósito parece haber sido muy específico: presentar la Cristiandad como la verdadera y antigua religión del Imperio, y a Roma como su ciudadela. (Johnson, p. 99).
Al finalizar el siglo cuarto, de hecho, la Iglesia no sólo se había convertido en la religión predominante del Imperio Romano, con una tendencia a ser considerada la religión oficial, en verdad, la única oficial, sino que había también adquirido muchas de las características externas apropiadas para su nuevo status: rango y privilegios oficiales, integración con la jerarquía social y económica, un ceremonial espléndido y elaborado, con el propósito de atraer las masas y enfatizar la separación de la casta sacerdotal. Finalmente lo había logrado. Estaba bien lanzada en su carácter ecuménico: había correspondido al gesto de Constantino y encontrado al Imperio a medio camino: el Imperio se había vuelto cristiano; el Cristianismo se había vuelto imperial. (Johnson, p. 103).