Evolución del pensamiento católico.

El enfoque de la religiosidad[3] durante este período se centra sobre la vida interior, sobre el método para la santificación; dándose dos corrientes heterodoxas de las que se tratará más adelante, extravíos que nos indican por dónde iba la corriente dominante del pensamiento religioso: el jansenismo y el quietismo. También renace una doctrina, en lo que se refiere al concepto de la Iglesia, que busca robustecer el conciliarismo, el galicanismo, impugnado por Roma, que en este período es radicalmente centralista.