LA IGLESIA PRIMITIVA.

De la libertad cristiana al obispado monárquico De Pablo a Orígenes y Cipriano (50 al 250).



PROPÓSITO.

El ideal cristiano, antes del siglo XIX, fue vivido por muy pocos, pero en los últimos dos siglos puede decirse de la religión cristiana, como vida vivida por grandes mayorías populares, que ha llevado a muchedumbres la viviencia cristiana, como lo plantea Feuerbach:
"Cristo es la omnipotencia de la subjetividad, es el corazón que se ha liberado de todos los vínculos y las leyes de la naturaleza, el sentimiento que se ha concentrado tan sólo en sí mismo excluyendo de sí al mundo, es la satisfacción de todos los deseos, la ascensión al cielo de la fantasía, la Pascua de Resurrección del corazón... En el cristianismo el hombre se concentró únicamente en sí mismo, se sustrajo a la concatenación del universo, no se consideró más una parte, sino un todo autosuficiente, un ser absoluto, externo y superior al mundo... se sintió un ser infinito... y perdió razón de ser la duda sobre la verdad y la validez de sus deseos y sentimientos subjetivos." (L'Essenza del Cristianesimo, Universale Economica Feltrinelli, Milán, 1980, p. 164).
Nuestra época es lo que es, gracias a este humanismo cristiano, antes ajeno a los más de los creyentes, excepto en las primeras comunidades que vivían a la expectativa de la parusía en su propio tiempo; aparte de esas dos épocas, la inicial y hoy, el desarrollo de la religión cristiana ha sido ajena al mensaje de libertad y supremacía del espíritu del hombre, y eso me propongo mostrar, con este ensayo y otros posteriores: cómo vivían los cristianos su fe y cómo influían en la sociedad en que vivían.
No pretendo analizar si esta religión es verdadera o falsa, beneficiosa o perjudicial, no es mi intención enjuiciar a la religión cristiana, sino sólo poner de manifiesto que el cristianismo actual es distinto del tradicional, y que, gracias a las actuales circunstancias, ha llegado a ser, en vez de ideal particular de vida al alcance sólo de almas escogidas, una forma social de comportamiento, adecuado al alto vuelo del espíritu y del sentimiento a que llama, un vuelo de libertad y de certidumbre, que no pudo alcanzar antes.
No es posible concluir objetivamente si será una religión verdadera y provechosa, pero sí que el cristianismo está, no obstante las voces contrarias, en su momento de mayor auge, muy lejos de extinguirse o de ser extraño al mundo; hoy es vida auténticamente vivida por muchos, por colectividades conscientes y no sólo pretensión, pretexto, para respaldar políticas que nada tenían que ver con él, como fue otrora.